Una tablet en la entrada de cada sede. Y la app en el teléfono de quien trabaja afuera.
El colaborador escribe su número o acerca el QR de su gafete. El kiosko le dice «Mira a la cámara y parpadea», toma la foto y revisa la geocerca de la sede o la red de la oficina. En la calle se marca desde la app para Android o iOS. Sin internet, la marcación espera en cola y se envía sola, sin duplicarse.